jueves, 8 de diciembre de 2016

LA POESÍA LÍRICA

                                                                         

Con el nombre de lírica se designa un género literario muy amplio en el que se pueden incluir textos variados, escritos mayoritariamente en verso, en los que se expresan sentimientos y emociones íntimas, individuales, personales. La lírica implica una visión subjetiva pura de la materia tratada; esta experiencia íntima y personal del poeta revela sus sentimientos y su estado de ánimo, por lo que en el acto comunicativo domina la función emotiva. Junto a ella, la finalidad estética del lenguaje, alejada del lenguaje habitual, hace que predomine la función poética. Pero el carácter subjetivo de la lírica no equivale siempre a individualismo e introversión, pues el poeta, como miembro de una comunidad human, refleja en ocasiones sentimientos o emociones colectivas.
En relación con los demás géneros, la lírica se distingue por la brevedad, la mayor libertad expresiva y la gran variedad de estructuras y subgéneros existentes. Entre los subgéneros líricos destacan los siguientes: himno (composición solemne dedicada al canto), oda (composición lírica de cierta extensión destinada a la exaltación de una persona o cosa), elegía (poema lírico que expresa sentimientos de dolor por la pérdida de una persona amada o por una desgracia colectiva), canción (predominantemente de tema amoroso), égloga (poesía bucólica o pastoril), epístola (aborda diversos temas bajo la forma de carta), sátira (censura vicios o defectos), epigrama (poema breve que expresa con agudeza un pensamiento festivo, laudatorio, satírico, etc), fábula (también en prosa, narra un pequeño suceso del que se extrae una moraleja), epitalamio (canción de boda), madrigal (de asunto amoroso), etc.
El género lírico se escribe mayoritariamente en verso, aunque, si bien es menos frecuente, la emotividad del poeta también puede expresarse en prosa (prosa poética). Para ello es esencial el estudio de la métrica, que es la parte de la ciencia literaria que se ocupa de la especial conformación rítmica de un texto lingüístico estructurado en forma de poema. El estudio métrico comprende tres apartados fundamentales: el poema (o, en su caso, si se trata de verso libre), la estrofa (cuarteto, serventesio, lira…) y el verso (arte mayor o menor; endecasílabos, octosílabos…).
La lengua literaria es una lengua especial, alejada en muchas ocasiones de la utilizada comúnmente en la vida cotidiana. Buena parte de las diferencias de la lengua literaria tienen que ver con el empleo por parte de los autores de una serie de recursos, las figuras literarias (o figuras retóricas), que sirven para llamar la atención del lector, acrecentar la belleza de las obras y enriquecer el significado de los textos. Estas figuras funcionan en los diversos niveles de la lengua: recursos del nivel fónico (aliteración, onomatopeya…), del nivel morfosintáctico (anáfora, paralelismo, hipérbaton, epíteto…) y del nivel semántico (símil, metáfora, metonimia, hipérbole, ironía…).
Además de las señaladas anteriormente, podemos destacar otras características del género lírico:
- La connotación, en cuanto que el autor quiere transmitir una serie de contenidos de manera indirecta y con cierta belleza, frente a la denotación y objetividad de otros tipos de textos no literarios. Así, el lenguaje literario no se agota en la transmisión de un contenido lógico, sino que desarrolla una gama de contenidos de tipo emocional.
- La plurisignificación, consecuencia del simbolismo y vaguedad del lenguaje poético.
- El lenguaje creador, alejado del lenguaje habitual.
- Finalidad estética, que origina un acrecentado interés por la forma, más que por el fondo (contenido); si bien encontramos un desequilibrio de este binomio, cualquier intento de ruptura es insostenible, dado que la creación artística surge de darle forma a una idea.
- La creación de un universo de ficción, de irrealidad.
- La presencia de elementos que expresan subjetividad, emotividad, elementos sensoriales, la presencia de un elemento o paisaje exterior,…

lunes, 21 de noviembre de 2016

Trayectoria poética de Antonio Machado y su relación con los estilos y tendencias de la época



Antonio Machado (1875-1939)
Nació en Sevilla, aunque en 1883 toda su familia se trasladó a Madrid. Tuvo una formación liberal, ya que estudió en la Institución Libre de Enseñanza. A finales del siglo XIX estuvo en París, ciudad en la que conoció a Rubén Darío, así como las nuevas corrientes literarias del momento: Simbolismo y Modernismo. Desde 1907 ejerció como catedrático de francés en Soria, donde se casó con Leonor Izquierdo, una muchacha de dieciséis años que murió cinco años después de la boda. Antonio Machado, desesperado, se traslada a Baeza (1912-1919), Segovia y Madrid. Partidario de la República, a medida que las tropas nacionales de Franco avanzaban hacia el este durante la Guerra Civil (1936-1939), vivió sucesivamente en Valencia, Barcelona y, finalmente, Collioure (Francia), un pueblecito cercano a la frontera española, donde murió.


Antonio Machado se educó en la estética modernista y en el empleo de un lenguaje simple y conmovedor. En su poesía observamos una doble influencia: Romanticismo (Bécquer, Rosalía) y Simbolismo, lo cual lo sitúa entre los autores modernistas, aunque él no se queda sólo con la poesía como juego estético, sino que la define como una honda palpitación del espíritu, la auténtica emoción humana. Así, Machado encaja dentro del Modernismo, pero también en la Generación del 98, sobre todo a partir de 1912 con la publicación de Campos de Castilla. Por lo tanto, este autor representa la unión e imposible separación de ambos movimientos.
Los temas principales de su poesía son: los recuerdos y evocaciones de su propia vida, la preocupación por España (Castilla y el paisaje de Soria como símbolos de la decadencia), el amor, el paso del tiempo, la soledad, la infancia perdida, los sueños, la muerte y la búsqueda de Dios.
En 1903 publica Soledades, ampliada posteriormente en 1907 con el título Soledades, Galerías y otros poemas. Esta obra es fundamentalmente modernista y, dentro de los temas de este movimiento, intimista y neorromántica. El Simbolismo está omnipresente para representar los estados de ánimo y las obsesiones del autor. El lenguaje es sencillo, connotativo, y la métrica es variada (prefiere la asonancia y el arte menor; metros como la silva arromanzada junto a coplas, cantares…). En ella aparecen símbolos como: el manantial, el río, la fuente, el agua, el camino… (símbolos del paso del tiempo); el campo, la tierra… (la vida); Soria, Castilla, Duero (como personificación del hombre sencillo); las galerías (caminos interiores del alma); el tren, el viaje (esperanza); los encimares, los olmos, chopos, álamos, olivares (símbolos de sencillez); las colinas, los montes y alcores (objetividad), etc.
Su gran obra, Campos de Castilla, llegó en 1912, ampliada posteriormente en 1917. Además de los temas comentados, aparece el tema de Castilla, el sentimiento del poeta asociado al paisaje, la crítica a la “España de charanga y pandereta”, la esperanza en la juventud como elemento impulsor frente al atraso y la pobreza. Campos de Castilla se centra en el paisaje castellano, más como impresión que como descripción, y en el hombre castellano, prototipo del hombre sencillo español que vive el presente miserable. Estos temas han motivado la inclusión del autor dentro de los autores del 98, puesto que los intereses y las preocupaciones de todos ellos eran coincidentes. Esta obra refleja el impacto y la identificación –no exenta de crítica— con el paisaje y las gentes sorianas y castellanas, con su austeridad e, incluso, su cainismo. Además de lo citado, el libro incluye unos cuantos poemas dedicados al recuerdo de Leonor, los “Proverbios y cantares” (composiciones breves de tema popular y seudofilosófico) y el largo romance “La tierra de Alvargonzález”. Esta obra no abandona completamente el Modernismo, a pesar de que incluye los poemas más conocidos de Antonio Machado. El metro utilizado va desde la silva arromanzada, el romance y, a última hora, el soneto.
Nuevas canciones (1924) recoge poemas escritos en Baeza y Segovia. En este libro adopta los metros cortos populares, la copla tradicional y los recursos expresivos del cante jondo, elementos que retomarán casi inmediatamente autores como Rafael Alberti o Federico García Lorca. Aparecen de nuevo los “Proverbios y cantares”, pero en este caso más depurados, sin elementos descriptivos.
La primera edición de sus Poesías completas es de 1917 y fue publicada por la Residencia de Estudiantes.
La poesía que Antonio Machado escribió posteriormente es escasa y de menor calidad que la anterior. Destacamos “Canciones a Guiomar” (publicadas por la Revista de Occidente en el número de septiembre de 1929) y algunas Poesías de guerra.
Su gran obra en prosa es Juan de Mairena (1934). En colaboración con su hermano Manuel compuso siete obras teatrales, entre las que destaca, en verso, La Lola se va a los puertos.

martes, 8 de noviembre de 2016

CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 98

                CARACTERÍSTICAS DE LA 
                      GENERACIÓN DEL 98 
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       Se denomina Generación del 98 a un grupo de escritores que, sensibilizados ante el denominado Desastre de 1898 y atentos a la evolución del pensamiento literario fuera de España, iniciaron por esa fecha un movimiento de protesta social y de renovación de las letras españolas. Aunque la nómina de integrantes puede ser muy amplia, suele haber coincidencia en que pertenecen a la Generación del 98 los siguientes autores: Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Ángel Ganivet, Pío Baroja, José Martínez Ruiz (Azorín), Ramón Mª del Valle-Inclán y Antonio Machado.

       Se ha discutido mucho si estos autores constituyen o no una auténtica generación, y si en ellos se cumplen o no los considerados "requisitos generacionales" de los que habló Julius Petersen (nacimiento en años poco distantes, formación cultural semejante, convivencia personal, participación en actos colectivos propios, la existencia de un "hecho generacional", existencia de un guía y empleo peculiar del idioma); de hecho, aunque son semejantes en edad y participan de un mismo "hecho generacional”, el Desastre, carecen de formación uniforme, no todos mantuvieron contactos personales de manera asidua ni se puede decir que tuvieran un líder, pese al prestigio de que gozaba Unamuno, como también es difícil aceptar que tuvieran un "lenguaje generacional" común, de ahí que muchos pretendan que, más que hablar de generación, se hable de un "espíritu del 98".
     También se ha discutido bastante si 98 y Modernismo son dos realidades diferentes o solo dos aspectos de una misma generación. En cualquier caso, conviene señalar que entre unos y otros existen bastantes similitudes: defensa de la regeneración nacional, procedencia burguesa de sus integrantes, necesidad de superar el realismo o reivindicación de libertad total para el artista. En última instancia, se puede afirmar que son dos expresiones simultáneas de una misma crisis interna de la burguesía; ante una misma realidad que los dos critican, unos, los modernistas, optan por evadirse y refugiarse en la ensoñación, la belleza, el pasado o la subjetividad, mientras que los otros, los noventayochistas, deciden implicarte en ella para transformarla.
Según lo dicho, se comprende que entre ellos haya más una comunidad de rasgos ideológicos que puramente literarios, aspecto en el que presentan grandes diferencias. Se puede decir, pues, que la Generación se caracteriza por: 

a) Todos reflejan la necesidad de una regeneración social y artística de la España en crisis que queda tras el desastre colonial.

b) Mantienen una perspectiva centrípeta, unificadora de España; expresan su amor por ella y toman a Castilla y el paisaje castellano como símbolo de esa unidad.


c) Manifiestan su rechazo por la sociedad burguesa, a la que consideran fracasada y derrotada.


d) Se declaran antirrealistas y antipositivistas.


e) Ideológicamente están influenciados por las corrientes filosóficas europeas del momento (Nietzsche, Schopenhauer, Kiergegaard…) y por el regeneracionismo español.


f) Adquieren especial relieve las preocupaciones existenciales. Los interrogantes sobre el sentido de la vida, el destino del hombre, etc., son capitales en todos ellos (muy especialmente en Unamuno). Ello ha hecho que se les haya considerado precursores del existencialismo.


g) Defienden una idea de europeísmo, aunque casi todos proponen soluciones de tipo individual.


h) Reivindican a los escritores "primitivos" españoles y defienden un lenguaje sobrio y casticista.


      En cuanto a los temas más tratados por ellos podemos citar: el tema de España, la defensa de la España "eterna y espontánea", las tierras de España, la historia, los valores permanentes de Castilla y de España y las preocupaciones existenciales. El tema de España se enfocará con tintes subjetivos; esto quiere decir que se proyectan sobre la realidad española los anhelos y las angustias íntimas. El subjetivismo es, en efecto, lo que caracteriza tanto la exaltación redentora de Unamuno, como la visión impresionista de Azorín o el escepticismo del Baroja maduro.


      En cuanto a la evolución del 98, dado el carácter individualista e iconoclasta de estos escritores, no se puede hablar de una evolucón conjunta, sino paradójica y dispar. El denominado "grupo de los tres"(Baroja, Azorín y Maeztu) y Unamuno evolucionan desde una juventud revolucionaria radical hasta actitudes plenamente conservadoras o francamente reaccionarias; en cambio, Antonio Machado y Valle-Inclán experimentan un proceso radicalmente inverso: de sus actitudes conservadoras iniciales evolucionaron hasta una madurez comprometida con la Segunda República y el Frente Popular.

LA LÍRICA DEL SIGLO XX HASTA 1939


LA LÍRICA DEL SIGLO XX HASTA 1939

La lírica española anterior a 1939 pasa por diversas etapas: modernirmo y generación del 98, novecentismo o generación del 14, vanguardias y generación del 27.
  1. LA CRISIS DE FIN DE SIGLO: MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98
A finales del siglo XIX aparecen dos corrientes de renovación estética de cierta oposición a la corriente realista anterior: el modernismo y la generación del 98. Ambos movimientos no se consideran antitéticos, sino como tendencias de un mismo movimiento renovador, y se caracterizan por un afán de reforma y por un espíritu de protesta.
1.1. Modernismo
El término Modernismo se introdujo en España para nombrar a una nueva corriente que enlazaba con las tendencias posrománticas (Bécquer, Rosalía de Castro), a la vez que incorporaba las concepciones que llegaban de América y de Francia. La publicación del libro poético Azul (1888) del nicaragüense Rubén Darío, máximo exponente de este movimiento, es considerado como el punto de partida del modernismo. Considerado como movimiento de renovación estética, el modernismo nació como síntesis de dos movimientos franceses: el parnasianismo (del que toma el gusto por lo refinado y la noción del “arte por el arte”) y el simbolismo (del que tomó el gusto por la música y la incorporación de símbolos, sinestesias e imágenes sensoriales).
La finalidad del modernismo es la búsqueda de la belleza por sí misma, que se manifiesta en una estética en la que predomina la forma sobre el contenido; así, la literatura va dirigida a los sentidos, para lo que se utilizan formas estéticas que sirvan para la expresión de la belleza y produzcan efectos sensoriales. En relación a la temática, los temas están relacionados con el mundo íntimo del poeta, lo exótico, lo fantástico y lo mitológico (el escapismo), así como temas de carácter universal. En cuanto a la métrica, el verso preferido es el alejandrino, si bien también se acude a versos poco usuales, como el dodecasílabo y el eneasílabo.
    Nuestros grandes poetas modernistas serán los hermanos Manuel y Antonio Machado, autor que presenta un modernismo intimista lleno de símbolos (la tarde, la fuente, el viajero…) en obras como Soledades, galerías y otros poemas (1907), y Juan Ramón Jiménez (en su poesía anterior a 1916), representante de un modernismo intimista y delicado, en obras como Jardines lejanos, La soledad sonora y Platero y yo (este último en prosa poética). 
1. 2. Generación del 98 
A pesar de su personalísima trayectoria ideológica y estética, Antonio Machado suele incluirse dentro de la Generación del 98, por su afinidad de temas y motivos (preocupación por España) y su estilo depurado y sobrio. Los principales temas de su obra poética son: la nostalgia por la niñez y la juventud, la muerte, Dios, el paisaje y las gentes de Castilla. Campos de Castilla (1912) inicia este nuevo ciclo poético, en el que destaca la presencia del paisaje castellano, la preocupación patriótica por España (típico tema noventayochista) y la evocación de Soria y de su amada Leonor. Otras obras de Machado son Proverbios y cantares y Nuevas canciones (1924). El cristo de Velázquez, de Miguel de Unamuno, también se incluye en esta tendencia. 
2. NOVECENTISMO O GENERACIÓN DEL 14 
El novecentismo reunió a un grupo de autores de sólida formación intelectual que vieron en lo europeo un modelo que se debía imitar. Aunque los novecentistas mantuvieron la preocupación por España, dejaron de lado la dolorida queja de los autores finiseculares para examinar con rigor y frialdad los problemas del país y buscar una solución eficaz. Surge ahora un tipo de literatura en la que lo intelectual y lo conceptual prevalece sobre lo emotivo o sentimental; se defiende el arte puro y el cuidado de los aspectos formales, al considerar que su objetivo es producir placer estética. El autor más destacado es Juan Ramón Jiménez, especialmente la segunda etapa de su producción poética, con obras como Diario de un poeta recién casado (1916), Eternidades, Piedra y cielo, a la que seguirá una etapa de plenitud, denominada suficiente, con obras como Dios deseado y deseante, en la que cultiva una poesía aún más depurada.
3. VANGUARDIAS
Las vanguardias integran un conjunto de movimientos artísticos caracterizados por su afán de renovación y de ruptura con los principios creativos anteriores. Los principales movimientos de vanguardia son: futurismo (impulsado por Marinetti, ensalzó la civilización mecánica y técnica), cubismo (proponía la descomposición de la realidad en formas geométricas, teoría que inspiró al francés Apollinaire), dadaísmo (su creador, Tzara, defiende lo absurdo en el arte), surrealismo (creado por Bretón, buscaba descubrir la realidad por medio del sueño y la escritura automática), creacionismo (propugnado por Huidobro, buscaba crear la propia realidad en el poema por medio de imágenes originales) y ultraísmo (surgido en España, aglutinó todas las vanguardias mediante la ruptura del discurso lógico y la introducción de innovaciones tipográficas). El más importante de estos movimientos fue, sin duda, el surrealismo, cultivado por la mayoría de los poetas de la generación del 27.
  1. GENERACIÓN DEL 27
Para referirse a estos poetas se ha impuesto el nombre de generación del 27 ( o grupo poético del 27) porque en esa fecha se celebra el tercer centenario de la muerte de Góngora, poeta al que reivindicaron por su intento de crear un lenguaje poético autónomo, desligado de la realidad. Con sus inicios hacia 1920, se trata de una promoción literaria de calidad excepcional, que destacó, sobre todo, por su poesía. El esplendor artístico y cultural de este período ha llevado a acuñar la denominación de edad de plata para esta etapa de la cultura española. Aunque la poesía de cada uno presenta un estilo particular, hubo ciertas características comunes, como la mezcla entre lo popular y lo culto, el empleo de la metáfora y de las imágenes sorprendentes y el uso de una métrica variada (formas tradicionales y verso libre).
Los poetas más relevantes de la generación del 27 fueron: Pedro Salinas (tras una primera etapa de influencia vanguardista, le sigue su gran producción amorosa, con obras como La voz a ti debida y Razón de amor), Jorge Guillén (su estilo es muy elaborado y su poesía es pura o intelectual, que reunió en su obra Aire nuestro), Gerardo Diego (recibe la influencia del ultraísmo y el creacionismo en Imagen y Manual de espumas), Federico García Lorca (su estilo es muy personal, con una evolución desde la plasmación del mundo popular andaluz, en obras como Poema del cante jondo y Romancero gitano, hasta la incorporación del surrealismo en Poeta en Nueva York), Vicente Aleixandre (Premio Nobel de literatura, el ser humano es el eje fundamental de toda su poesía, en obras como Espadas como labios y La destrucción o el amor), Rafael Alberti (la tendencia neopopular de Marinero en tierra da paso a una producción surrealista en Sobre los ángeles, que luego se continúa con una poesía comprometida y de propaganda política, a la que sigue su producción en el exilio), Luis Cernuda (con La realidad y el deseo, obra en la que junto a poemas surrealistas aparecen otros de expresión intimista y personal) y Dámaso Alonso (con Hijos de la ira, ya en la posguerra).
Por último, debemos destacar, por su calidad literaria, la figura de Miguel Hernández, denominado por Dámaso Alonso como “genial epígono” de la generación del 27; su obra evoluciona desde una poesía inicial vinculada a la tradición hasta una poesía personalísima, de intensa emoción humana. Entre sus obras destacan Perito en lunas y El rayo que no cesa.

martes, 27 de septiembre de 2016

SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS




CARACTERÍSTICAS DE LOS PRINCIPALES
SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS
Los principales subgéneros periodísticos son nueve: tres de tipo informativo, cuatro de carácter más subjetivo o de opinión y dos subgéneros mixtos. Los primeros están formados por la noticia, el reportaje y la entrevista; los que se denominan de opinión están formados por el artículo de opinión, la columna, el editorial y las cartas al director; por último, entre los géneros mixtos destacamos la crónica y la crítica cultural.
1) GÉNEROS INFORMATIVOS
LA NOTICIA
La noticia es el género más característico del lenguaje periodístico y consiste en un breve relato en el que se informa sobre un hecho ocurrido recientemente. Constituye el elemento primordial de la información periodística y el género básico del periodismo Sus dos rasgos particulares son la brevedad y la objetividad, y su propósito no debería ser otro que el de informar de un suceso sin añadir ningún tipo de análisis o de comentario.

Los rasgos formales que caracterizan a la noticia son la ausencia de adjetivos que denoten subjetividad, especialmente los antepuestos, y los pronombres personales o verbos en primera persona. En general, se construyen con oraciones breves, claras y sencillas.
La estructura habitual de la noticia suele ser de pirámide invertida, técnica de relato periodístico que compone el texto partiendo de lo más importante y concluyendo con lo de menos importancia. Así, en el caso de exceso de original, la información puede cortarse empezando por abajo.
La noticia suele estar compuesta por los siguientes elementos: el titular (puede ir acompañado de antetítulo y subtítulo), que pretende captar la atención del lector y emplea para ello diversos recursos, como figuras retóricas, frases hechas, etc.; la entradilla o lead (puede aparecer destacada tipográficamente en negrita), que ocupa el primer párrafo de una
noticia y contiene la información principal del texto; y, finalmente, el cuerpo de la noticia, en el que se explica con mayor detalle el tema presentado en la entradilla.
En inglés, suele decirse que la noticia debe responder a “las cinco preguntas de la wh”: what? (¿qué ha pasado?); where? (¿dónde ha pasado?); when? (¿cuándo ha pasado?); who? (¿quién es el autor/ víctima de lo que ha ocurrido?),;y why? (¿por qué ha pasado eso?).
EL REPORTAJE
El reportaje es un relato informativo más extenso y desarrollado que la noticia. El reportaje es el resultado del trabajo de investigación de un
periodista sobre un tema de actualidad narrado por la noticia, sobre el que se intenta reunir datos, conocer las causas, presentar antecedentes, analizar las consecuencias, contraponer puntos de vista diversos y diferentes interpretaciones, etc., de ahí que suela incluir elementos que ayuden a completar la información, como declaraciones, tablas estadísticas, fotografías... Los datos que componen el reportaje deben ser tratados y presentados con la máxima objetividad, de modo que el destinatario pueda formarse una opinión cierta sobre ese tema. La falta de objetividad supone transmitir una visión parcial, deformada o equivocada de los hechos.
LA ENTREVISTALa entrevista es un diálogo entre un periodista que pregunta y una persona que contesta, y su finalidad es obtener del entrevistado información u opiniones sobre temas concretos de actualidad, o bien ahondar en la personalidad de un entrevistado relevante a tr
avés de sus respuestas. Generalmente, la entrevista escrita va precedida de una introducción en la que el periodista presenta al personaje y describe sus circunstancias personales. Las entrevistas que no están directamente relacionadas con una noticia reciente pertenecen a los géneros mixtos, ya que en ellas se combina la información que proporciona el personaje con las impresiones que nos transmite sobre él el periodista.



2) GÉNEROS DE OPINIÓN
EL ARTÍCULO DE OPINIÓN
En el artículo de opinión, un periodista o un colaborador externo al periódico expone, de forma subjetiva, su opinión sobre cualquier asunto. Los temas tratados son tan diversos como la actualidad misma: religión, política, economía, deportes... El punto de partida del artículo de opinión es con frecuencia una noticia concreta que el autor analiza, explica y valora, tratando de extraer conclusiones de validez universal.

Estos artículos suelen ser subjetivos y poseen un gran rigor argumentativo: puesto que el artículo recoge la opinión de una persona, es un reflejo de la ideología de su autor; por eso, el artículo de opinión va firmado e, incluso, en algunos casos se expresa la filiación política o académica del articulista.
LA COLUMNALa columna es un artículo en un lugar fijo en el periódico, firmado por un escritor, persona de reconocido prestigio o colaborador asiduo del periódico. Este tipo de escritos se caracteriza por su visión subjetiva y por la tendencia al estilo literario.
EL EDITORIALEl editorial es un artículo sin firma en el que se expresa la opinión del periódico sobre un hecho o tema de actualidad. Suele publicarse junto a la cabecera del periódico (junto al logotipo y los miembros de la empresa y del consejo de redacción de la publicación).
Su objetivo es el de orientar a los lectores y hacerles tomar conciencia de determinados problemas. A través de ellos se puede conocer la línea informativa y la ideología de un periódico.
Aparece sin firma, y, aunque el director es el único responsable de cuanto se diga en el editorial, este es un artículo colectivo cuyo contenido suele ser acordado entre un grupo de personas afines a la línea política del periódico o de la empresa propietaria del mismo. Después, una de esas personas se encarga de su redacción definitiva, para que el artículo muestre unidad de estilo.
LAS CARTAS AL DIRECTORLas cartas al director son breves textos de opinión que remiten los lectores a un periódico, para comentar o precisar alguna de las informaciones publicadas, o, en ocasiones, para denunciar algún hecho.


3)GÉNEROS MIXTOS
LA CRÓNICA
La crónica es una noticia a la que se añade un comentario personal del autor; por eso, la crónica se define habitualmente como una noticia ampliada y comentada. El cronista presenta los hechos desde un determinado punto de vista y los interpreta mediante comentarios en los que se expresa su opinión acerca de lo ocurrido, por lo que entra en juego el subjetivismo del autor. No obstante, ello no significa que el cronista pueda apartarse de la verdad ni desvirtuar los hechos, puesto que la veracidad siempre debe presidir cualquier trabajo periodístico.

Este es uno de los géneros periodísticos más idóneos para la utilización de un lenguaje personal cargado de expresividad y muchas veces próximo al lenguaje literario. Los tipos de crónicas son muy variados: deportiva, taurina, de sucesos, o las enviadas por los corresponsales destinados a lugares donde ha ocurrido algún hecho relevante, entre otras.
LA CRÍTICA CULTURALSe trata de un género mixto en el que el crítico informa de un acontecimiento cultural (la publicación de un libro, el estreno de una obra teatral o cinematográfica, la actuación de un grupo musical...) y emite un juicio de valor sobre el mismo.




CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE PERIODÍSTICO Se llama lenguaje periodístico al lenguaje utilizado por los medios de comunicación de masas para la transmisión de información y/u opinión. Como se han de adaptar al lenguaje utilizado por el lector común, los medios de comunicación utilizan un lenguaje que se corresponde con el del lector medio, es decir, no puede utilizar ni un lenguaje excesivamente académico ni un lenguaje excesivamente coloquial. Los diferentes géneros con los que podemos encontrarnos dentro del lenguaje periodístico son fundamentalmente tres: informativo, de opinión y mixto (información y opinión sobre un tema determinado). En el género informativo, se observa un predominio de la función representativa del lenguaje. En un texto informativo se exponen datos o hechos importantes, prescindiendo de la expresión de juicios de valor al respecto (como ocurre en la noticia, en el reportaje o en la entrevista). Por el contrario, en los géneros de opinión predomina la función expresiva del lenguaje y, por lo tanto, estos textos suelen presentar una interpretación u opinión sobre un hecho dado (como ocurre con el editorial, la columna o el artículo de opinión). Por su parte, los géneros mixtos alternan elementos informativos y expresivos (como ocurre con la crónica o la crítica). Dada la diversidad de subgéneros periodísticos, la primera característica de este tipo de lenguaje es su heterogeneidad, tanto en lo que se refiere al registro como a la propia construcción de los textos. Teniendo en cuenta dicha variedad de subgéneros periodísticos, es inevitable que hablemos de rasgos generales, no aplicables en su conjunto a todos los subgéneros periodísticos. No obstante, en todo escrito periodístico se podrán rastrear en mayor o menor medida las siguientes características:
a) Concisión
El volumen de hechos informativos es tan grande que la concisión es un rasgo imprescindible cuando se quiere transmitir en un espacio o en un tiempo fijos la mayor cantidad de información posible. No h
ay que olvidar que concisión y brevedad no son dos palabras sinónimas. Dicha concisión es especialmente relevante en los titulares, caracterizados por: supresión de los verbos, supresión de artículos, uso de frases con doble sentido, etc.
b) Especial disposición de los contenidos La subordinación a un espacio o a un tiempo determinados y el deseo de captar el interés del lector u oyente hacen necesaria una especial disposición de los contenidos en los artículos periodísticos. En una noticia, por ejemplo, los datos de mayor interés se incluyen en primer lugar y, a continuación, se desarrollan aspectos secundarios de la
noticia (estructura de pirámide invertida). De este modo, si la noticia tiene que ser recortada por falta de espacio o de tiempo, se omitirán los elementos accesorios, nunca los elementos principales.
c) Tendencia al cliché
La propia urgencia con que se redactan los textos periodísticos, junto con la búsqueda de la concisión, fomenta la creación de un lenguaje con cierta tendencia al cliché, el uso de frases hechas, metáforas manidas y tópicos. Esto constituye un defecto señalado por todos los manuales de estilo.
d) Sintaxis sencilla. Orden
lógico El empleo de oraciones cortas y de un léxico sencillo facilita la comprensión de los textos periodísticos. Los diversos elementos de la oración deben estar dispuestos siguiendo el orden lógico: sujeto, verbo, complementos (directo, indirecto, circunstancial). Este orden sólo debería verse alterado para destacar alguno de los componentes de la oración. A veces se incumple la norma de la sencillez, como consecuencia de la aproximación del lenguaje periodístico al literario. Esto se produce fundamentalmente en los géneros de opinión, que permiten a los colaboradores utilizar su propio estilo (por eso, con frecuencia, estas colaboraciones son claras muestras del lenguaje literario). Sin embargo, este uso literario debe reducirse e incluso evitarse en textos informativo.
e) Objetividad
Toda información debe ser tratada con la mayor objetividad. La presencia de adjetivos antepuestos o valorativos es un síntoma inequívoco de subjetivismo en el tratamiento de esa información, como también lo es la presencia de pronombres o de formas verbales en primera persona. Con todo, muchos autores afirman que la objetividad pura no existe, ni podrá existir nunca en los medios de comunicación.
f) Utilización cada vez más frecuente de un lenguaje poco correcto Mayores problemas acarrea la utilización de un lenguaje poco correcto, ya que los usos nada ortodoxos que en ocasiones aparecen en los periódicos pueden contaminar a un gran número de lectores. Entre los defectos más frecuentes del lenguaje periodísticos tenemos: el abundante uso de extranjerismos, la sustitución de preposiciones por locuciones prepositivas (normalmente tomadas de otras lenguas), el uso de neologismos (palabras de nueva creación) innecesarios y la abundancia de siglas, entre otros.

martes, 20 de septiembre de 2016

EL ENSAYO



El término ensayo, para denominar un tipo de escrito o género literario, fue empleado por primera vez por el humanista francés Michel de Montaigne en su obra Essais (1580), constituida por una serie de escritos muy variados que tenían como característica común ser reflexiones personales y originales del autor.
Hoy en día podemos definir el ensayo como un tipo de escrito en el que el autor presenta su visión personal de un tema cualquiera, dirigiéndose a lectores no especializados, con una extensión generalmente abarcable en una sola sesión de lectura (que puede ir, por lo tanto, desde unas pocas líneas hasta un número no determinado de páginas). Este tipo de obras aparece hoy en la prensa y en libros en los que se reúnen normalmente varios de un mismo autor.
Pese a las dificultades para delimitar con precisión los límites de este género, podemos definir el ensayo como
un estudio o comentario de extensión variable sobre temas diversos tratados subjetivamente, con rigor argumentativo y expositivo, pero sin necesidad de pruebas ni demostración científica.
El ensayo se desarrolla ampliamente (aunque con la denominación de “discursos”) en España en el siglo XVIII, con autores como Benito Jerónimo Feijoo y Melchor Gaspar de Jovellanos. El término ensayo comienza a emplearse en el siglo XI
X, con cultivadores como Juan Valera o Leopoldo Alas “Clarín”; los artículos de Larra también pueden considerarse verdaderos ensayos. En el siglo XX el ensayo gozó de una amplia difusión, siendo cultivado por multitud de escritores: Unamuno y Azorín (Generación del 98); Ortega y Gasset (Generación del 14); Pedro Salinas y Rafael Alberti (Generación del 27); etc. En la actualidad contamos con grandes ensayistas como Sánchez Ferlosio, Fernando Savater o José Antonio Marina.
El ensayo presenta las siguientes características:
a)
Desde el punto de vista formal, la extensión de los ensayos es muy variable: si bien en su origen tenía una acusada tendencia a la brevedad, en la actualidad puede oscilar desde las líneas del artículo periodístico hasta el libro de una cierta extensión.

b)
Desde el punto de vista del contenido, el tema del ensayo puede ser cualquiera, y, aunque son más abundantes los que tratan de temas sociológicos, políticos, históricos, literarios, etc., los hay incluso centrados sobre materias científicas o filosóficas.

c) Desde el punto de vista de la actitud del autor, el asunto está presentado con una visión personal, con un subjetivismo que es connatural al género desde sus orígenes y que se manifiesta en la ausencia de elementos objetivos y en la mayor libertad en la propia elocución. Así, el ensayo se presenta como un estudio en el que predomina la apreciación subjetiva. Además, el autor debe presentar este tema de forma lo suficientemente sugestiva y amena como para interesar al lector.
d) Desde el punto de vista del receptor, el ensayo va dirigido a un lector medio no especializado, por lo que este tipo de escrito debe estar caracterizado por una sencillez en la exposición y una amenidad que sean capaces de suscitar el interés de este receptor por la obra. A esto debe contribuir, también, el cuidado y la corrección en la expresión, así como el empleo, en determinadas circunstancias, de recursos propios del lenguaje literario.


Estructura y estilo del ensayo
El ensayo no tiene una estructura definida: frente a la rigidez propia de otros tipos de escrito (por ejemplo, el estudio científico), el ensayo está caracterizado por la máxima liberad, está abierto a cualquier organización y no tiene que seguir un canon establecido.
Hay algunos elementos, no obstante, que están presentes casi siempre en los ensayos, y que tienen su origen en la obra del propio Montaigne: la presencia de anécdotas y alguna que otra digresión, el avance de la exposición por medio de asociaciones de ideas, etc.
En el ensayo se combinan muy frecuentemente las dos formas del discurso que conocemos como exposición y argumentación.