domingo, 25 de octubre de 2015

INFLUENCIAS DEL DECAMERÓN EN LA CULTURA OCCIDENTAL



INFLUENCIAS DEL DECAMERÓN EN LA CULTURA OCCIDENTAL
          
  El influjo de Boccaccio en la narrativa europea fue grande. La importancia del Decamerón estriba en gran parte en su muy cuidada y elegante prosa, que estableció un modelo a imitar para los futuros escritores del Renacimiento, pero también en haber constituido el molde genérico de la futura novela cortesana. A continuación comentamos algunas de esas influencias en la literatura posterior:

-          En Inglaterra, de todas las obras en las que se aprecia su influencia, destacan los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer (siglo XIV), obra incompleta cuyos personajes son peregrinos que representan a distintos grupos sociales. Junto a una sutil ironía, mezcla de sátira y humor, aparecen interesantes comentarios sobre astronomía, medicina y alquimia. En cierto modo, Chaucer prefigura al homo universalis renacentista: traductor y poeta, diplomático y científico.

-          En Italia surgieron un sinfín de imitadores; el más importante de los novellieri (novelistas italianos, siempre entendiendo por novela un “relato corto”) del Renacimiento fue Matteo Bandello (1490-1560), pero también destacaron otros como Franco Sachetti, Giraldi Cinthio, etc.

-          En Francia, Margarita de Navarra, también conocida como Margarita de Angulema o Margarita de Francia (1492-1549), escribió el Heptamerón (que quiere decir “siete días”), una colección de setenta relatos, a semejanza del Decamerón de Boccaccio. El marco narrativo en el que se inscriben las historias es el de unos nobles que están descansando en el Pirineo, y que cuentan historias para entretenerse mientras están incomunicados por las tormentas. La temática de la obra oscila entre el romance amoroso, las infidelidades, la lascivia, etc.

-          En España, Juan de Timoneda escribe El patrañuelo (Valencia, 1567), un conjunto de novelas -que él denomina patrañas- tomadas del italiano y actualizadas, aclimatadas y narradas en un castellano familiar, y que utiliza como fuentes a Boccaccio y Bandello, entre otros. Sin embargo, fue Cervantes, guiado por su afán experimentador, el que introdujo el género de la novela corta en las Novelas ejemplares (1613); se trata de una colección de doce novelas cortas en las que Cervantes sigue el modelo establecido en Italia. Cervantes se jactaba en el prólogo de haber sido el primero en haber novelado (con historias originales) en lengua castellana. Por último, destacamos las Novelas a Marcia Leonarda (1621-1624) de Lope de Vega, en las que sobresale el realismo, la aventura y el amor sensual.

En conclusión, podemos considerar el Decamerón como una obra precursora del Renacimiento por la concepción profana del hombre, la ausencia de rasgos fantásticos o míticos, y la burla de los ideales medievales, lo que dotan a la obra de un carácter claramente antropocéntrico y humanista.