lunes, 22 de octubre de 2012

GUÍA DE LECTURA: SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR






GUÍA DE LECTURA: SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR
                                                              EL AUTOR Y SU OBRA
Nació en Bilbao en 1864 y murió en Salamanca en 1936. Obtuvo la cátedra de griego en la Universidad de Salamanca y llegó a ser rector. Mostró su oposición a la política del general Primo de Ribera, razón por la cual permaneció desterrado en la isla de Fuerteventura hasta 1930.
La obra de Unamuno abarca todos los géneros. Así, escribe en lírica El Cristo de Velázquez, en la que nos muestra su sentir y su profunda preocupación religiosa; y en teatro Fedra, obra de asunto clásico, a partir del cual nos presenta la espiritualidad del ser humano.
Pero es la narrativa el género en el que destaca Unamuno, especialmente en la novela y en el ensayo. Los temas que nutren sus obras en prosa son, generalmente, la preocupación por el ser humano, su inmortalidad y su ansia de hallar a Dios, camino en el que la razón y la fe entrarán muchas veces en conflicto. Pero también le interesan el descubrimiento y la valoración de España y de sus personajes más representativos. Algunas de sus novelas más célebres son San Manuel Bueno, mártir; La tía Tula; Niebla; Abel Sánchez…
El ensayo es el género mediante el cual Unamuno puede desarrollar un tema concreto, aportando juicios y apreciaciones personales; le sirve para mostrarnos ese afán de lucha interna del ser humano, así como otros temas relacionados con España. Entre sus ensayos más conocidos, mencionaremos En torno al casticismo, Del sentimiento trágico de la vida, La agonía del cristianismo y Vida de Don Quijote y Sancho.
GÉNESIS DE LA NOVELA
Esta novela corta es considerada por no pocos críticos como la más característica y perfecta dentro de la narrativa del autor. En su prólogo dijo Unamuno: “Tengo la conciencia de haber puesto en ella todo mi sentimiento trágico de la vida cotidiana”. Por su fecha (1930), recoge las reflexiones del Unamuno viejo ante problemas que no habían dejado de atenazarle.
En cuanto a las posibles fuentes, Unamuno se inspira en una novela del italiano A. Fogazzaro, Il Santo (1905), pero parece que además de esta hubo otras fuentes. Otros críticos señalan que la obra sería un inventario completo de todas las ideas de Unamuno ya al final de su vida.

ARGUMENTO
Ángela Carbanillo escribe la historia de don Manuel Bueno, párroco de su pueblecito, Valverde de Lucerna. Sin embargo, algunos indicios hacen adivinar a Ángela que algo lo tortura interiormente.
Un día, vuelve al pueblecito el hermano de Ángela, Lázaro. De ideas progresistas y anticlericales, comienza por sentir hacia don Manuel una animadversión que no tardará en trocarse en la admiración más ferviente al comprobar su vivir abnegado. Será precisamente a Lázaro a quien el sacerdote confiará su terrible secreto: no tiene fe, no puede creer en Dios, ni en la resurrección de la carne, pese a su vivísimo anhelo de creer en la eternidad. Y si finge creer ante sus fieles es por mantener en ellos la paz que da la creencia en la otra vida, esa esperanza consoladora de que él carece. Lázaro –que confía el secreto a Ángela-, convencido por la actitud de don Manuel, abandona sus anhelos progresistas y, fingiendo convertirse, colabora en la misión del párroco. Y así pasará el tiempo hasta que muere don Manuel, sin recobrar la fe, pero considerado un santo por todos, y sin que nadie –fuera de Lázaro y de Ángela— haya penetrado en su íntima tortura.
Más tarde morirá Lázaro. Y Ángela se interrogará acerca de la salvación de aquellos seres queridos.

TEMAS
·        La novela gira en torno a las grandes obsesiones unamunianas: la inmortalidad y la fe. El recuerdo que deja Manuel en el pueblo es inmortal: esta es la única forma de inmortalidad. Pero se plantean ahora con un enfoque nuevo en él: la alternativa entre una verdad trágica y una felicidad ilusoria.
·        San Manuel es también la novela de la abnegación y del amor al prójimo. Paradoja muy unamuniana: es precisamente un hombre sin fe ni esperanza quien se convierte en ejemplo de caridad.
·        Conflicto entre realidad (la verdad) y ficción, entendida esta como sueño.
·        El problema de la salvación.
·        La angustia como consecuencia del conocimiento de la verdad.

                                           GÉNERO

En cuanto al género, la novela se puede inscribir en la hagiografía (obras en las que se cuenta la vida de un santo), ya que Ángela, la narradora, cuenta los hechos de este cura para beatificarlo. Hay una paradoja en la novela, ya que se trata de presentar como santo a un cura que le falta el fundamento: la fe. Toda la novela es una contradicción, ya que se predica una religión a la que le falta su esencia, la fe. La novela refleja así el espíritu contradictorio de Unamuno.

TÉCNICA NARRATIVA
El autor de la novela, Miguel de Unamuno, deja el papel de narrador a uno de los personajes: Ángela, papel que viene justificado por el género hagiográfico al que pertenece la novela. Se produce, pues, un desdoblamiento entre autor y narrador(a). Así, mediante el conocido recurso del “manuscrito encontrado” (de estirpe cervantina), Unamuno interpone una narradora entre él y el lector. Esto quiere decir que todo nos llega desde el punto de vista de Ángela. Así que Unamuno solo queda en el papel de autor-transcriptor: nos transmite las palabras de Ángela.

      ESTRUCTURA
La novela se divide en 25 secuencias sin numeración. Las 24 primeras secuencias son el relato de Ángela; la última es una especie de epílogo del autor.
Si atendemos a la estructura interna, cabe distinguir tres partes:
I.                   Secuencias 1-8. Son las noticias preliminares sobre don Manuel, que Ángela nos trasmite de oídas o partiendo de ciertas notas de su hermano.
II.                Secuencias 9-20. Es el cuerpo central del relato, a partir del regreso al pueblo de Ángela, primero, y de Lázaro, después. Con ello, la narración recibe un nuevo impulso que nos lleva hasta el descubrimiento del secreto del “santo”. Termina esta parte con la muerte del sacerdote.
III.             Secuencias 21-25. Final del relato de Ángela y “epílogo” del autor.

     SIMBOLISMO DE LOS PERSONAJES
El nombre de los personajes posee un claro valor simbólico:
-         El de don Manuel coincide con uno de los nombres de Cristo: Emmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Además, en el título de la obra se acompaña del calificativo de santo, “San Manuel”, puesto que asistimos al proceso de beatificación. Pero es un santo contradictorio, puesto que no tiene fe. Para Unamuno, el hecho de que ayudara a todo el mundo bastaba para que fuese un santo, aunque le faltara la fe. En cuanto al calificativo de “mártir” se le asigna porque padece una tortura espiritual por el hecho de haber perdido la fe.
  -         Ángela significa “mensajera”, y posee una connotación de angelical e inocente.
  -         En cuanto a Lázaro, él mismo se relaciona explícitamente con el “resucitado a la vida de la fe”.
       Análogo simbolismo se transparenta en los nombres de los lugares: Valverde de Lucerna, Renada.
Especialmente compleja es la carga simbólica que adquieren ciertos elementos del paisaje: el nogal, la montaña y, sobre todo, el lago, que refleja el cielo a la vez que esconde una aldea muerta, que invita ora a elevarse a lo alto, ora a hundirse fatalmente en él. Como podemos apreciar, la obrita está llena de sugerencias.