lunes, 30 de abril de 2012

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO Y LA OBRA LITERARIA DE SALINGER


EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO Y LA OBRA LITERARIA DE SALINGER

            La obra publicada de Salinger es muy escasa. Además de El guardián entre el centeno (1951) la componen una serie de títulos que comentaremos a continuación.
       El guardián entre el centeno (1951)
     El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye), traducido como El cazador oculto en la edición castellana de 1961, y como El guardián entre el centeno en la de 1978, se publicó en Estados Unidos en 1951. La obra provocó numerosas controversias por su lenguaje provocador y por retratar sin tapujos la sexualidad y la ansiedad adolescentes. Salinger publicó los primeros fragmentos de la obra en la revista The New Yorker. Su personaje, Holden Caulfield,  ya había visto la luz en su relato corto Sligth Rebellion in Madison (1941) y en una historia publicada en 1944 titulada Lat Day of the Last Furlough.
            Escrito en primera persona, El guardián entre el centeno es la confesión desde el centro psiquiátrico en el que el joven protagonista, Holden Caulfield, se encuentra internado, de sus experiencias en la ciudad de Nueva York tras haber sido expulsado de Pencey Prep, su escuela secundaria. El título del libro hace referencia a un poema que se explica en el libro, que trata sobre un “guardián entre el centeno” que evita que “los niños caigan en el precipicio”. Holden Caulfield es un joven rebelde de 16 años, a camino entre la infancia y el mundo adulto; es un niño mimado por sus padres, al que nada le gusta, carece de ilusión y todo le parece aburrido; vive rodeado por un mundo que le desconcierta y que le exige responsabilidades para las que aún no está preparado. En su insensata huida sin rumbo fijo, para intentar evitar explicarle a su padre que de nuevo ha sido expulsado, esta vez de la escuela privada Pencey, el protagonista vive en primera persona los aspectos más bajos de la sociedad; tiene encuentros con mujeres, decepciones y situaciones comprometidas, en una especie de cursillo acelerado de lo que significa la madurez. Holden no tiene ilusión por nada, y está convencido de que ese paso a la madurez es una regresión y no una evolución. Por ello, solo idealiza a su hermana pequeña, Phoebe, porque representa el último eslabón con su infancia.
            Se ha dicho de esta novela que es la única que ha sabido captar lo que es la adolescencia con todas sus contradicciones. La obra se convertiría pronto en un manifiesto de una generación de jóvenes que ven en ella el reflejo de la incomprensión de los adultos hacia sus inquietudes. Salinger traza en esta obra un inolvidable retrato de la pérdida de la inocencia juvenil. En su huida hacia ninguna parte, Holden, de gran capacidad e inteligencia, va descubriendo los recovecos del vicio, de la codicia y la degradación del ser humano. El libro fue criticado especialmente por su lenguaje ofensivo y sus referencias a las drogas, el alcohol y la prostitución. La obra también encubre una crítica a la sociedad, puesto que todo lo que Holden ve en la gran ciudad es motivo de ironía y crítica. Holden rechaza el mundo de los adultos, y el de los compañeros que no son como él, y se encierra en esa habla tan característica de la adolescencia para defenderse de un mundo exterior que no le comprende; es precisamente esa habla la que ha permitido a tantos lectores identificarse con él.
            Treinta años después de su publicación en 1951, El guardián entre el centeno era tanto el libro más prohibido, como el segundo más estudiado como lectura obligatoria en los institutos estadounidenses. El relato se ha convertido en una de las novelas más leídas, editadas y traducidas, aunque no exenta de polémica, desde su publicación.

         Producción literaria de Salinger
            En la década de los 40 Salinger publicó diversos cuentos (como Los jóvenes) en distintas revistas de Nueva York (Story, Saturday, The New York, etc.).
   Su primer gran éxito lo obtuvo con el cuento Un día perfecto para el pez plátano (1948), en el que m  uestra por primera vez a la familia Glass (que irá apareciendo en otros relatos); el relato trata sobre un ex soldado que se suicida, y en el que se percibe la profunda huella emocional que le provocó su participación en la II Guerra Mundial. En esta misma línea escribe Para Esmé, con amor y sordidez (1950), narrado por un soldado traumatizado y considerado por algunos críticos como su mejor relato.
            Tras el éxito de El guardián entre el centeno (1951), publicó su colección de relatos Nueve cuentos (1953); el libro incluye los dos relatos citados en el párrafo anterior. Otro de estos relatos, Tío Wiggily en Connecticut, había sido llevado al cine en 1949, y tal fue la decepción de Salinger con la película que impidió que se llevara ninguna otra obra suya a la pantalla.
            Franny y Zooey (1961) la escribe ya en su residencia de Cornish. Es la unión de dos relatos breves donde aparecen sus habituales personajes adolescentes, hipersensibles y con tendencias artísticas, en rebeldía contra el corrupto universo adulto.
            Levantad, carpinteros, la  viga   del   tejado (1963), Seymour: una introducción (1963) y Hapworth 16, 1924 (1965) son las últimas obras que escribió, en las que retoma la historia de la familia Glass y giran en torno a las angustias y depresiones existenciales del hermano mayor, Seymour. Este volumen recoge dos novelas o breves o relatos extensos.

            Podemos afirmar que la gran obsesión de Saliner fue la fractura entre el mundo de la infancia y el de la vida adulta, con especial atención a esa etapa cambiante que viene a ser la adolescencia. La audacia narrativa de Salinger le ha valido el reconocimiento de la crítica más exigente y la profundidad de sus argumentos lo convierte en uno de los escritores de más éxito. Salinger ha influido sobre una generación entera de escritores, entre los que se cuentan señaladamente John Updike, Harold Brodkey y Philip Roth.