lunes, 29 de marzo de 2010

EL PERIODISMO ESPAÑOL DEL SIGLO XX


Durante el siglo XX la historia de España está muy relacionada con la creación de periódicos, con el intento de control de los mismos, su influencia y su capacidad de trasladar a la opinión pública española aquellos acontecimientos que se sucedían y que resultaban de interés nacional.

1) EL PERIODISMO DEL SIGLO XX HASTA 1975

A comienzos del siglo XX, concretamente en 1905, aparece ABC, diario de ideología monárquica y conservadora, novedoso por la abundante información gráfica y por el moderno formato. En 1906 periódicos como El Liberal (fundado en 1879), El Imparcial (de 1867) y El Heraldo de Madrid (aparecido en 1890) se asocian para aumentar su dominio, aunque son acusados por sus competidores de monopolio. En 1917 nace un periódico que causaría sensación por su calidad: El Sol. Otros periódicos importantes de esos años fueron El Debate, La Voz, La Libertad e Informaciones. En general, son periódicos de empresa, que buscan ante todo la rentabilidad económica y que utilizan la publicidad como principal medio de financiación. Estos diarios tienen las mismas cualidades y objetivos que la prensa de masas, pero no alcanzaron las grandes tiradas que caracterizó a los diarios extranjeros, debido a la inexistencia de un amplio público lector: España era todavía un país escasamente urbanizado, con elevados índices de analfabetismo.

Desde 1910 nuestros periódicos están preparados para convertirse en periódicos de masas: en los textos utilizan ya un lenguaje más ágil y se detecta cierta renovación léxica y estilística; aparecen fotografías; sus contenidos reflejan los gustos de la cultura de masas (entretenimientos públicos como el fútbol o los toros, actos políticos, sección de cartelera…).

En 1923 llegó la dictadura de Primo de Rivera, gran retroceso para la prensa al establecer la censura previa. En 1931, con la II República surge una dura prensa opositora tanto a la derecha como a la izquierda, y se crean periódicos de partido: carlistas, monárquicos, integristas, fascistas, anarquistas y comunistas, todos de limitada difusión, pero acentuaron el clima de inestabilidad política.

En 1936 estalló la Guerra Civil, y la información desapareció en las dos zonas combatientes para convertirse en descarada propaganda. En la zona republicana, los periódicos de derechas fueron confiscados y puestos al servicio del bando republicano. Del mismo modo procedió el bando que se había sublevado contra la República con los de izquierdas. La Iglesia puso toda su organización al servicio de la propaganda franquista y la Falange llegaría a contar con distintas publicaciones. Surgen así los periódicos de campaña.

Tras la Guerra Civil vinieron los 40 años de dictadura militar del general Franco, que mantendría como una obsesión constante el control de la prensa y de los demás medios de comunicación, aunque se pueden distinguir dos períodos:

a) 1939-1966: La censura previa se aplica con extremo rigor. Se designa a los directores de todos los periódicos. La prensa se hace monótona, sin margen para la minoría crítica, y se introducen en los textos consignas propagandísticas. Hay tres tipos de periódicos: los de propiedad privada (como ABC, La Vanguardia, etc.), los de la Iglesia (Ya) y los del “movimiento” (Arriba).

b) 1966-1975: En 1966 se aprueba la llamada “Ley Fraga” (llamada así porque su artífice fue Manuel Fraga Iribarne), que supuso un punto de inflexión con una relativa apertura del sistema informativo: se comenzó a publicar información antes impensable y la prensa oficial fue perdiendo mucho terreno. Aparecen revistas mensuales y semanales; también proliferaron las revistas del corazón (Hola, Diez Minutos, Lecturas, Semana…). Los periódicos deportivos más leídos eran As y Marca.

2) EL PERIODISMO A PARTIR DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

La llegada de la democracia y la Constitución de 1978 supusieron una verdadera revolución en los medios de comunicación. Los periódicos experimentaron importantes cambios de propiedad, gozaron de la libertad de expresión (amparada por el artículo 20 de la citada Constitución) y sufrieron una profunda renovación tecnológica.

En 1976 aparecieron dos diarios que revitalizaron el panorama periodístico español: El País y Diario 16. El primero, dirigido por Juan Luis Cebrián, planteaba como objetivo la construcción de una democracia plena con una profunda renovación de la sociedad española; su éxito fue rotundo y conseguiría alcanzar el liderazgo de ventas de los periódicos de información general hasta la actualidad. Por su parte, Diario 16 surgió con una firme voluntad de defender con vigor el sistema democrático y realizar un periodismo trepidante y de calidad. Junto a Cambio 16 permitiría la construcción de otra fuerte empresa: Grupo 16, que controlaba distintas publicaciones y fue muy importante hasta su declive en los años 90.

Con la democracia se potencian las publicaciones económicas y ganan lectores las revistas del corazón. También aparecen nuevas revistas semanales de información general, dos con mucho éxito: Interviú, nacida en 1976, y Tiempo, en 1982.

Los históricos ABC y Ya consiguieron adaptarse a los nuevos tiempos, aunque al final solo sobrevivió ABC, que tuvo que superar importantes dificultades. Bajo la dirección de Luis María Ansón, actual director y fundador del diario La Razón, se convierte en uno de los periódicos más vendidos del país y se convierte en el testigo de toda la historia de nuestro siglo XX. Ya desapareció en 1993.

En los 80 se refuerza la prensa regional con nuevos periódicos y la consolidación de otros veteranos. El Correo, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, La Voz de Galicia y El Heraldo de Aragón son los que alcanzan las mayores tiradas. Distintas empresas extranjeras comienzan a comprar periódicos y revistas españolas y empiezan a editarse periódicos gratuitos financiados exclusivamente con la publicidad (Menos 20, Gaceta Universitaria, Diario Médico, etc.).

En 1989 el director de Diario 16, Pedro J. Ramírez, junto a un grupo de sus redactores y con el apoyo de distintos financieros, decide lanzar un nuevo periódico: El Mundo del siglo XX, un diario cuidado al máximo en su diseño que practicaría un periodismo de investigación y de denuncia. Ha conseguido ser el segundo periódico de información general de mayor difusión, por detrás de El País.

miércoles, 24 de marzo de 2010

EL ENSAYO ESPAÑOL EN EL SIGLO XX


El enorme desarrollo del género ensayístico durante el siglo XX es una nota característica de un período histórico particularmente agitado. Los factores que explican este auge son variados: la transformación radical de la sociedad como consecuencia del encadenamiento de hechos históricos, la intensificación del individualismo, la incapacidad del hombre para dominar la propia existencia, etc. Todo ello contribuye a encumbrar el ensayo como vehículo idóneo para reflexionar sobre la realidad, más compleja que nunca, que preside este período.

1) EL ENSAYO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX: LA GENERACIÓN DEL 98

El intelectualismo de la generación de fin de siglo encuentra en el ensayo un medio de expresión ideal, difundido, sobre todo, a través del periodismo. Tras la crisis producida por el “desastre” colonial, la regeneración del país se convierte en la obsesión primordial de los autores noventayochistas. Se abordan, además, asuntos filosóficos, históricos y sociológicos (especialmente el tema de España). La figura esencial de este ensayo es Miguel de Unamuno, con obras como En torno al casticismo o, ya desde un punto de vista más existencial, Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo. Otros ensayistas del 98 son Ramiro de Maeztu, autor de Defensa de la Hispanidad, en el que enaltece los valores tradicionales de España, así como los otros dos grandes novelistas de esta generación: José Martínez Ruiz, “Azorín” (autor de Los pueblos y El paisaje de España visto por los españoles, obras en las que se observa una expresión cargada de lirismo y una visión profunda del paisaje y las gentes de España) y Pío Baroja, con Divagaciones apasionadas y Pequeños ensayos.

2) EL NOVECENTISMO O GENERACIÓN DEL 14

El principal ensayista de la llamada Generación del 14 es José Ortega y Gasset. Catedrático de metafísica, el elemento filosófico es fundamental en sus libros más importantes. Entre sus ensayos destacan España invertebrada y La rebelión de las masas, su escrito más sólido, en el que reivindica la necesidad de una oligarquía elitista e ilustrada para gobernar el destino de las naciones. También abordó la crítica literaria en La deshumanización del arte (1925), un diagnóstico del arte nuevo de las vanguardias, y cultivó un ensayo de carácter más misceláneo (literatura, costumbres y hasta descripción paisajística) en los ocho volúmenes que componen El espectador. Además, fundó la Revista de Occidente, en la que darían sus primeros pasos casi todos los poetas del 27.

La otra figura de la Generación del 14 es Eugenio D’Ors, que escribió entre 1906 y 1910 su Glosario, varios volúmenes formados por comentarios breves sobre literatura, arte, política y estética.

Por último, inclasificable como poeta pero adscrito a esta generación por motivos meramente cronológicos, debemos mencionar a Juan Ramón Jiménez, quien escribió obras de contenido ensayístico entre las que destaca Españoles de tres mundos.

3) LA GENERACIÓN DEL 27

Los autores de la Generación del 27 centran su atención sobre todo en el análisis del proceso de creación literaria. Así, Jorge Guillén escribe Lenguaje y poesía; Luis Cernuda Estudios sobre poesía española contemporánea y Dámaso Alonso sus Estudios y ensayos gongorinos.

4) EL ENSAYO DURANTE LA POSGUERRA (AÑOS 40 Y 50)

Tras la guerra civil, el ensayo experimenta un retroceso considerable. Aparte del exilio de muchos autores, el férreo control ideológico de la época, cuyo síntoma más visible es la censura, provoca una escasez de textos dotados de profundidad ideológica o de un mínimo componente de polémica. Pese a ello, en los 40 encontramos a algunos autores que intentan reanudar el contacto con Europa y con otras corrientes de pensamiento. Es el caso de Pedro Laín Entralgo y de Dionisio Ridruejo, fundadores de la revista Escorial. Además, a partir de esta década asistimos a un desarrollo decisivo del ensayo de tipo histórico, con autores como Américo Castro.

Durante los años 50 se inicia una lenta superación del aislamiento cultural que España había sufrido entonces, así como un gradual acercamiento a los autores españoles que se encontraban en el exilio, algunos de los cuales, como María Zambrano o Francisco Ayala, escribieron algunas de sus mejores obras dentro del género ensayístico. Sigue cultivándose el ensayo histórico, con autores como Claudio Sánchez Albornoz y José Luis Aranguren.

5) EL ENSAYO EN LOS AÑOS 60 Y 70

Gracias al desarrollo económico, España se abre cada vez más al exterior, hecho que provoca un aumento de la cultura en la sociedad, que se traduce en la publicación de nuevas revistas que abrirán sus páginas a un ensayo cada vez más ideológico y comprometido. Ya en los primeros años de los 70, el régimen franquista comienza a mostar indicios de agotamiento, lo que permite la aparición de un nuevo tipo de ensayo, más político y reivindicativo, realizado por autores que propugnan un cambio en la sociedad española. Destacan en este terreno Enrique Tierno Galván (el primer alcalde socialista de Madrid), Carlos Castilla del Pino (psiquiatra y pensador), el dramaturgo Alfonso Sastre y Juan Benet.

6) EL ENSAYO CONTEMPORÁNEO

Los últimos veinte años del siglo XX se han caracterizado por un debilitamiento de los argumentos políticos y filosóficos, así como por la ampliación de los temas tratados (feminismo, ecología, solidaridad, insumisión…). El lenguaje empleado se ha vuelto menos ideológico y más creativo y se ha producido un fecundo mestizaje entre ensayo y periodismo, gracias a la aparición de nuevos cauces de expresión como los suplementos culturales de los diarios, las columnas de opinión, etc.

En cuanto a los autores, junto a ensayistas de décadas anteriores como Laín Entralgo, Aranguren o Castilla del Pino, ha aparecido una generación de autores volcados en la reflexión de tipo filosófico, entre los que destacan Eugenio Trías, Fernando Savater o José Antonio Marina. Dentro de una línea más cercana a la creación literaria, han dejado su impronta novelistas y poetas que son al mismo tiempo ensayistas ocasionales: Antonio Muñoz Molina, Francisco Umbral, Luis García Montero, etc.

Por último, destacaremos a los dos autores más relevantes del ensayo hispanoamericano del siglo XX: Jorge Luis Borges, con obras como Inquisiciones o Historia de la eternidad; y Octavio Paz (Premio Nobel de literatura), autor de El arco y la lira y Los hijos del limo, entre otros.